Colibrí de acero

Colibrí de acero
Usa el cerebro, que no muerde.

Colibrí de acero

Colibrí de acero
Usa el cerebro, que no muerde.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Siempre otra pregunta.

Estimado/a lector/a:

En el corto tiempo que llevo como CdC en Facebook, se podría decir que he escrito de bastantes cosas, menos de "ateísmo". Puede que alguno se haya preguntado por qué.

El ser ateo (o atea) es simple. Basta con llegar a la conclusión: "dios no existe." Hace ya 25 años en que no necesito tomar la figura divina como referente para analizar mi entorno. No es cuestión de antigüedad, empero.

Como creador de contenidos, soy muy consciente de tener una plataforma privilegiada para el intercambio de información e ideas, con limitaciones importantes de tiempo y espacio.

¿A qué se refieren con publicaciones de "ateísmo"? ¿A las preguntas de Epicuro? ¿Al verso nihilista de Kayyám? ¿Al tratado de "Los tres Impostores"? ¿Al Anti-Dühring y la caracterización de Engels del agnóstico como "ateo vergonzante"? ¿A la falacia del relojero? ¿A los chistes gráficos sobre palomas, vírgenes y crucifijos? ¿A qué? Todo ésto es el abstracto.

Mi forma de ser ateo es bien simple. Intuyo que hay una realidad objetiva, que percibimos de forma parcial a través de los sentidos y la interpretación.

Sé (sólo en parte) que el mundo que me rodea se puede explicar a través de la ciencia. Digo en parte, porque no soy una lumbrera con cinco doctorados en el bolsillo, tan sólo un chaval de letras camino del geriátrico.

Sé, sólo en parte, porque no soy más que un cerebro rodeado de muchos. Entre esos cerebros, hay muchas vidas dedicadas a ramas diferentes del saber. Con aprender algo cada día, me conformo. Por éso elegí el lémur como avatar, soy primate de poco seso, y no llego a bonobo.

Sé (de forma rotunda, afirmo, sé) que hay preguntas para las que no se hallará respuesta hasta mucho después de que deje de existir. O quizá la respuesta se halla oculta en un libro, porque no formulé la pregunta de forma correcta.

Soy capaz de vivir con esa incógnita, porque sé que tras la respuesta vendrá una nueva pregunta. La cuestión es ¿puedes tú?

Soy primate, pero éso no es ateísmo, sino clasificación taxonómica. El que haya iones de sodio galopando sobre mis axones mielinados a 120m/s no es ateísmo, es bioquímica. El que la Inquisición haya llenado el Prado de San Sebastián de Sevilla (mi ciudad natal) de huesos, no es ateísmo, sino historia, y trabajo para el antropólogo que consiga permiso para exhumar.

Entretanto, vivo en un mundo en el que el fuerte oprime al débil, ya sea en microespacios domésticos, o en el marco transnacional. Estas formas de opresión son muy variadas, y se basan más o menos directamente en el prejuicio religioso. ¿O fue el prejuicio religioso inventado y adaptado para justificar la explotación? ¿Causa o efecto?

Busco y rebusco entre lo menos obvio para compartir contigo, para que te hagas preguntas. Al final, siempre queda una pregunta por responder y un artículo que redactar.

Cada día, me miro al espejo y me pregunto: "¿Qué hiciste hoy? ¿Qué aprendiste?"













No hay comentarios:

Publicar un comentario