Colibrí de acero

Colibrí de acero
Usa el cerebro, que no muerde.

Colibrí de acero

Colibrí de acero
Usa el cerebro, que no muerde.

domingo, 23 de marzo de 2014

Nom de plume.

Hago mi breve comentario social. Es breve, porque sólo dispongo de una vida en que poder retratar el sufrimiento de miles de millones de otras vidas.

Éso es sólo contando con las vidas presentes. Las vidas pasadas, de las que aprender, o el mundo que temo hereden mis descendientes... es demasiado a veces.

Me imagino como guerrero, y no llego a escritor de tercera. Cada uno a lo suyo y cada francotirador a su trinchera, digo yo.

Me dicen que la foto del logo no es fusil de francotirador, sino de asalto. Como si no supiera la diferencia, cuando no dispongo ni de un tirachinas.

No entienden que no es el fusil de la foto, sino que intento que mi cerebro sea más eficiente que el del prosimio de peluche, a menudo sin éxito.

¿Qué hay en un pseudónimo? Sólo la proyección de quienes querríamos ser. De vernos heroicos, sarcásticos, superiores al que nos contempla en el espejo. Detrás del apodo, la persona que lo usa como escudo.

Por éso, el nombre de pluma es siempre ridículo y pretencioso, incluso aquellos con un aparente desdén sofisticado por todo y lo reducen a una letra o número.

El yo se oculta para desnudarse en la expresión. Nunca se es más libre que cuando te toman por otro y sabes que no te pasan factura.


Entretanto, soy

Francotirador Lémur, a veces Paco Jones; a veces, me visto de mujer, soy Lux; a veces soy El Descabellado Barbudo. Y, siempre, YO SOY EL QUE SOY.

Ego ipse fidelis sum.

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