Sería de necio el opinar sin base. No sería la primera vez; tampoco sería el primero o el último en hacerlo.
Excusas, el caso es que no es el cómo se dicen las cosas, sino el cómo no se dicen, o se dicen sin decir.
¿Desengaño? ¿Decepción? No tengo elementos para llegar a esas conclusiones. No soy telépata. Nunca lo fuí, aunque todos pensemos serlo en alguna ocasión.
Y quién sabe. Quién sabe qué elementos de juicio usan otros. Para el caso, lo mismo.
Sólo puedo seguir a lo mío, equivocándome con mis errores y cometiendo ínfimos aciertos, que no ocurren tan a menudo como mi ego quisiera.
Me queda el saber que...
Sí, éso mismo. Hay cosas que no se hicieron para publicar. Al menos, no se hicieron para que las publicara yo.
Y, si lo hago, recurro a otros formatos que no tengan la llana descripción de la prosa.
Francotirador Lémur.
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