Colibrí de acero

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Usa el cerebro, que no muerde.

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domingo, 6 de abril de 2014

El mito del sacrificio divino como acto de propiciación.


Se repite hasta la saciedad el que el carpintero de Nazaret se sacrificó por el bien de la especie humana, para que laváramos nuestros pecados en su sangre (éso siempre me recuerda a Pulp Fiction). Lo oímos tan seguido que no nos detenemos a pensar en las implicaciones.


Asumiendo que el dios abrahámico es omnipotente, omnisciente y omnipresente, además de eterno:


1.- Para un ser omnipotente, todo es absurdamente fácil. Por lo tanto, no hay sufrimiento intolerable, pues sus niveles de tolerancia serían infinitos. El sacrificio no existe para un ser sin límites, es contrario a su esencia.

2.- El esfuerzo de una corta vida humana para un ser eterno es algo ridículamente fácil. Es como si yo dijera que llevo quince minutos en ayunas tras acabar mi paella y un flan de vainilla de postre.


O sea, el tan cacareado sacrificio no fue tal. Aún así, asumiendo que lo fuera, ¿obedecía a alguna necesidad?

Según la teología judeocristiana, el pecado demanda la muerte del pecador. Para evitarla, se podía ofrecer un sustituto. El pecado es el uso del libre albedrío para desobedecer la ley divina.


1.- Dios lo creó todo. TODO. Desde ese punto de vista, creó tanto al pecado, como a la inclinación a hacerlo. Creó a Luzbel, y al deseo de rebelarse. Creó el mundo, y permitió que se desarrollara así. Sabía las implicaciones de antemano, y tomó una decisión informada. Cumple con los elementos del consentimiento legal, si no de la premeditación.

2.- Si me han creado con esa inclinación, no es totalmente culpa mía el pecar, sino del creador que me hizo así. Me hizo con ganas de conocer en sentido bíblico a mi prójima, y lo que no repetiría, entre otras cosas. ENCIMA, TIENE EL DESCARO DE CULPARME DE ELLO CUANDO SABÍA DE ANTEMANO LO QUE IBA A OCURRIR.

3.- Hay ocasiones que lo que se llama pecado es la única opción para asegurar la supervivencia propia o de otros. Si mato a quien va a matar a mis hijos, peco. Si dejo que ocurra, también, ¿puedo aceptar Éxodo 20:3-17 como guía ética? No, porque plantea todos los actos en lo absoluto. Mataré por defender a mis hijos, y seguiré con la cabeza bien alta. No es algo de lo que creo que me alegrara, sino la necesidad del momento.

4.- ¿Es realmente tan libre cuando una de las opciones (normalmente, pero no siempre, la más atractiva) lleva aparejado el castigo eterno?


Siendo que la culpa no era inicialmente mía (de acuerdo a esa lógica) y que el sacrificio no es tal, ¿con qué nos quedamos?


Nos quedamos con sangre innecesariamente derramada siguiendo falsa lógica.


Es el tipo de regalo que un abusador hace a su pareja tras la paliza: rosas y bombones tras la visita al hospital.


http://colibrideacero.blogspot.co.uk/2014/04/el-mito-del-sacrificio-divino-como-acto.html?m=1


¿Así, o más claro?



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